{"id":1826,"date":"2025-05-02T22:23:04","date_gmt":"2025-05-02T22:23:04","guid":{"rendered":"https:\/\/labdeletras.com\/?post_type=short_story&#038;p=1826"},"modified":"2025-05-22T22:00:48","modified_gmt":"2025-05-22T22:00:48","slug":"el-recorrido-de-las-cuatro","status":"publish","type":"short_story","link":"https:\/\/labdeletras.com\/en\/short-stories\/el-recorrido-de-las-cuatro\/","title":{"rendered":"Tercer Puesto: El recorrido de las cuatro"},"content":{"rendered":"<p class=\"has-text-align-right\"><em>En memoria de la profesora Gloria S\u00e1nchez Restrepo<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>4 de noviembre de 1988&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Noviembre era un mes muy lluvioso.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La carretera embalastrada se perd\u00eda bajo una alfombra de barro espeso. Ni las botas de caucho eran suficientes para llegar limpio a la escuela. Mi casa distaba alrededor de un par de kil\u00f3metros, pero nada era tan maravilloso en la vida como escuchar a la profesora Gloria mientras impart\u00eda sus clases. Llevaba todos los materiales preparados. No improvisaba. Lo dulce de su voz se confund\u00eda con las sumas y las restas, con la geograf\u00eda y las ciencias, con cada cuento o poema de libritos nuevos, de voces ajenas y lejanas que no distingu\u00eda.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ese d\u00eda se torn\u00f3 opaco, m\u00e1s gris que de costumbre. La lluvia lastimaba mis ojos y escurr\u00eda por mi endeble cuerpo sin piedad. Escampar o seguir caminando fue un dilema siniestro. Yo quer\u00eda llegar pronto a la escuela, sin embargo, en cada paso hab\u00eda temor. Miedo a enfermar de gripa, miedo a una pela de mi mam\u00e1, miedo a que los cuadernos dejaran de servir, miedo a sentirme d\u00e9bil.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Olvid\u00e9 las dudas. Apur\u00e9 el paso. Llegu\u00e9 emparamado. No import\u00f3. Mis compa\u00f1eros tambi\u00e9n lavaron sus \u00fatiles con l\u00e1grimas, con miedos, con dolor, los lavamos en la sonrisa de ella, en tres palabras: \u2014ma\u00f1ana se secar\u00e1n\u2014.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sentado en el pupitre escurr\u00eda agua, pero no import\u00f3. Anhelaba escuchar su clase. De repente, la vi sonre\u00edr con cierta melancol\u00eda mientras dec\u00eda:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Hoy no habr\u00e1 clases.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Nos secaremos jugando.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Entre rondas y sencillas competencias fueron pasando las horas.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A las cuatro lleg\u00f3 el carro por mi profesora. No recuerdo bien si fue almaseca, cautil, don Rubidio, suso o resoplo. Quienquiera que haya sido el chofer, en mi sutil e inocente franqueza de un ni\u00f1o de ocho a\u00f1os era consciente de que el recorrido de las cuatro llegar\u00eda hasta la escuela, de que ella se subir\u00eda en la cabina, de que ella se ir\u00eda para el pueblo, para Bel\u00e9n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>4 de noviembre de 2023&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Noviembre es un mes muy lluvioso.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La calle asfaltada se pierde bajo una alfombra de paraguas. Mis pasos se pierden entre zapatos elegantes, tenis de moda e incluso chanclas viejas vacilantes. Ning\u00fan calzado es suficiente para llegar limpio hasta el templo. Aunque el atrio es alto y sus escaleras amplias, el camino parece interminable, pero nada es tan doloroso en la vida como escuchar el nombre de la profesora Gloria en los responsos del sacerdote.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n llevan los materiales preparados. Se nota que no improvisan. No escatiman en gastos. Lo bello del <em>de profundis <\/em>se convierte en llanto. Se confunde con las sumas de los vitrales, con las restas de quienes se quedaron afuera, con la geograf\u00eda de un pueblo, de sus barrios y sus veredas que ahora se lamentan, con las ciencias sagradas que me hablan de un cielo y un encuentro en lo eterno\u2026con cada canto f\u00fanebre, retazos de unos cuentos coreados y poemas de libritos viejos que ahora son voces pla\u00f1ideras, ajenas, tan incisivas que en medio de la pena las distingo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Este d\u00eda es opaco, m\u00e1s gris que de costumbre. La lluvia ya no interesa, estoy con ella en el templo. Ahora no lastima mis ojos como en a\u00f1os viejos; y que importa si me deshago en l\u00e1grimas que escurren por mi rostro. Salir corriendo sin saludar a nadie. Esperar en el cementerio. Ya quiero que acabe esta escena, pero tras cada pensamiento vuelve el temor. Miedo a enfermar de depresi\u00f3n, miedo a las miradas de mis excompa\u00f1eros de clase, miedo a que las coronas florales se marchiten sin m\u00ed, miedo a sentirme fuerte.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Nuevamente, como anta\u00f1o, olvido las dudas. Apuro a secarme la cara. Voy saliendo tras el ata\u00fad con mis amigos. Ellos tambi\u00e9n est\u00e1n lavando sus recuerdos de \u00fatiles mojados. Los enjugamos con llanto, con miedos, sin ellos, con ellos. Nos consolamos en la memoria de la sonrisa de ella, en tres palabras: \u2014all\u00e1 nos veremos\u2014.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y entonces pasa una hora.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A las cuatro llega el carro por mi profesora. No es almaseca, cautil, don Rubidio, suso o resoplo. Quienquiera que sea el chofer, en mi sutil e inocente franqueza de un viejo de 43 a\u00f1os, soy consciente de que otro recorrido de las cuatro ha llegado hasta la iglesia, de que ella no se subir\u00eda en la cabina, de que ella se ir\u00eda para siempre, para el silencio de su tumba, para la eternidad.&nbsp;<\/p>","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"set","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}}},"contest_year":[8],"class_list":["post-1826","short_story","type-short_story","status-publish","hentry","contest_year-8"],"acf":[],"uagb_featured_image_src":{"full":false,"thumbnail":false,"medium":false,"medium_large":false,"large":false,"1536x1536":false,"2048x2048":false,"trp-custom-language-flag":false},"uagb_author_info":{"display_name":"llorenc.m.h@protonmail.com","author_link":"https:\/\/labdeletras.com\/en\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"En memoria de la profesora Gloria S\u00e1nchez Restrepo 4 de noviembre de 1988&nbsp; Noviembre era un mes muy lluvioso.&nbsp;&nbsp; La carretera embalastrada se perd\u00eda bajo una alfombra de barro espeso. 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