{"id":1827,"date":"2025-05-02T22:25:41","date_gmt":"2025-05-02T22:25:41","guid":{"rendered":"https:\/\/labdeletras.com\/?post_type=short_story&#038;p=1827"},"modified":"2025-05-22T22:00:41","modified_gmt":"2025-05-22T22:00:41","slug":"surcos-del-olvido","status":"publish","type":"short_story","link":"https:\/\/labdeletras.com\/en\/short-stories\/surcos-del-olvido\/","title":{"rendered":"Surcos del olvido."},"content":{"rendered":"<p>El atardecer ca\u00eda sobre las monta\u00f1as antioque\u00f1as de 1916, terminada mi jornada escolar emprend\u00ed mi camino a casa, el cual estaba rodeado de floridos cafetales y montes llenos de vida. Recuerdo que pensaba en cuanto me indignaba el gusto por la cacer\u00eda, de los dem\u00e1s pobladores, lastimando nuestra hermosa fauna.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Ya estando cerca a mi casa not\u00e9 mucho silencio que no era habitual, ya que mi madre sol\u00eda llenar el ambiente, cantando hermosas melod\u00edas que alegraban la tarde de quien la escuchaba. Al estar cerca de la entrada de mi casa, un mal presentimiento se apoder\u00f3 de mi pensamiento.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El silencio era ensordecedor, parec\u00eda como si la naturaleza contuviera la respiraci\u00f3n, como si el mundo se detuviera y solo quedara inquietud. Con el coraz\u00f3n latiendo con fuerza decid\u00ed empujar la puerta entreabierta de mi casa. El sonido desagradable proveniente de las viejas y oxidadas bisagras rompi\u00f3 el profundo silencio que llenaba el lugar, el ruido de mis pisadas sobre la antigua madera aumentaba mi temor.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Con la voz temblorosa y arm\u00e1ndome de valor llam\u00e9 a mi madre, pero no obtuve respuesta. Comenc\u00e9 a recorrer mi casa, buscando comprender lo que estaba sucediendo. Me acerqu\u00e9 a la cocina y not\u00e9 como las sillas y el comedor de madera estaban tumbados en el suelo, a su lado un par de cuchillos tirados y un plato roto, aumentaban el horror de esta terrible escena.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Sent\u00ed como la angustia invad\u00eda mi cuerpo y grit\u00e9 con fuerza, fue en ese momento que mi madre me llam\u00f3 con una voz casi apagada, seguida de un llanto suave que ven\u00eda desde el otro extremo de mi casa. Corr\u00ed siguiendo el leve sonido de su voz y en la entrada de su cuarto la hall\u00e9, con su rostro tan p\u00e1lido como el papel y sus ojos llenos de l\u00e1grimas, con una tristeza tan profunda que dol\u00eda de solo verla.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A su lado estaba mi padre intentando darle consuelo, pero este tambi\u00e9n se notaba preocupado. Pregunt\u00e9 qu\u00e9 suced\u00eda, mi madre reuni\u00f3 sus fuerzas para mirarme y en un susurro tembloroso y desgarrador me dijo: &#8220;han capturado a tu hermano\u2026 Lo han llevado a la monta\u00f1a&#8221;. El peso de la tristeza y la impotencia se instalaron en mi coraz\u00f3n. Ya no era un mal presentimiento o una inquietud; ahora se trataba de una realidad aterradora que deber\u00edamos afrontar. Pero \u00bfC\u00f3mo superar este dolor?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esa noche no conciliamos el sue\u00f1o, pensando en qu\u00e9 deb\u00edamos hacer, luego de plantear ideas con toda la familia, decidimos abandonar lo que cre\u00edamos que era nuestra tierra. Era triste abandonar nuestro hogar, ya que de esta manera tambi\u00e9n dejar\u00edamos a mi hermano. Sin embargo, ese d\u00eda se lo llevaron a \u00e9l, pero luego podr\u00eda ser otro miembro de nuestra familia y eso no lo volver\u00edamos a permitir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Empacamos lo que pudimos, elegimos lo necesario y lo guardamos en costales de caf\u00e9. Estos los montamos encima de las dos mulas que ten\u00edamos, preparamos comida y al amanecer partimos sin un rumbo fijo, dejando nuestro coraz\u00f3n tras nosotros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Poco a poco nos alej\u00e1bamos de lo que consider\u00e1bamos nuestro hogar. \u00c9ramos un grupo de 15 personas buscando un nuevo lugar para vivir a causa de la violencia.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Seguimos un antiguo camino que nos llevaba al suroeste de nuestro pa\u00eds, donde quiz\u00e1s podr\u00edamos encontrar una nueva oportunidad. La traves\u00eda se convirti\u00f3 en una verdadera pesadilla llena de silencio y angustia. No era f\u00e1cil encontrar un nuevo lugar al cual llamar &#8220;hogar&#8221;.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El sol ya se ocultaba a trav\u00e9s de las verdes monta\u00f1as y el ruido de los grillos acompa\u00f1aba nuestro andar, as\u00ed que decidimos pasar la noche a la orilla del camino. Improvisamos un techo de hojas, tendimos nuestro colch\u00f3n en el suelo, hicimos una fogata y nos reunimos a cenar. Ese momento impact\u00f3 con fuerza en mi ser, sent\u00eda en mi interior la angustia de no saber c\u00f3mo se encontraba mi hermano, pero tambi\u00e9n pude sentir como nunca la gratitud de recibir un plato de comida, tras el largo y dif\u00edcil camino que est\u00e1bamos recorriendo.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esa noche hubo mucho silencio, mis padres no durmieron, ni siquiera comieron, se sent\u00edan muy mal por no haber impedido que se llevaran a mi hermano. Al amanecer recogimos todo y sin comer nada, partimos nuevamente por tal camino. Esta vez nos encontramos cansados de tal modo que nosotros, los m\u00e1s peque\u00f1os no pod\u00edamos caminar m\u00e1s, as\u00ed que nos metieron en costales y nos subieron al costado de las mulas, esto nos dio un poco de alivio para continuar con el trayecto.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s adelante nos percatamos de que ya no ten\u00edamos carne y los dem\u00e1s alimentos comenzaban a escasear. Sent\u00edamos angustia, pues a\u00fan no encontr\u00e1bamos un lugar adecuado para establecernos. En el camino recolectamos algunos frutos que nos brind\u00f3 la hermosa naturaleza y gracias a estos pudimos seguir con \u00e1nimos y esperanza. Al anochecer ya no ten\u00edamos m\u00e1s carne, por lo que nos vimos en la obligaci\u00f3n de recurrir a la caser\u00eda.&nbsp; Este fue un momento de reflexi\u00f3n ya que nosotros critic\u00e1bamos la persecuci\u00f3n de animales silvestres para la alimentaci\u00f3n y ahora era la \u00fanica opci\u00f3n que ten\u00edamos para conservar la fuerza que el arduo camino exig\u00eda. De aquella cacer\u00eda depend\u00eda nuestra supervivencia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Esa noche improvisamos nuevamente un lugar para dormir, pero no tuvimos mucha suerte con la caza. As\u00ed que consumimos los alimentos que nos quedaban, conciliamos el sue\u00f1o y al d\u00eda siguiente, de madrugada, logramos cazar un par de guatines, los preparamos para el desayuno y continuamos con nuestro trayecto.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Alrededor del mediod\u00eda atravesamos un par de colinas que nos llevaron a un para\u00edso que nos cautiv\u00f3, el lugar estaba rodeado por muchas monta\u00f1as verdes, la cantidad de fauna y flora que observamos era incre\u00edble. Todo era tan encantador como acogedor. Era un sue\u00f1o casi irreal ver sus paisajes, su clima y las dem\u00e1s riquezas de esa tierra. Pero lo que m\u00e1s me impresion\u00f3 de tal lugar, fue su poblaci\u00f3n, que a pesar de ser poca, nos brind\u00f3 un espacio para construir un nuevo hogar, en aquel municipio llamado Bel\u00e9n de Umbr\u00eda.<\/p>","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"set","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}}},"contest_year":[8],"class_list":["post-1827","short_story","type-short_story","status-publish","hentry","contest_year-8"],"acf":[],"uagb_featured_image_src":{"full":false,"thumbnail":false,"medium":false,"medium_large":false,"large":false,"1536x1536":false,"2048x2048":false,"trp-custom-language-flag":false},"uagb_author_info":{"display_name":"llorenc.m.h@protonmail.com","author_link":"https:\/\/labdeletras.com\/en\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"El atardecer ca\u00eda sobre las monta\u00f1as antioque\u00f1as de 1916, terminada mi jornada escolar emprend\u00ed mi camino a casa, el cual estaba rodeado de floridos cafetales y montes llenos de vida. Recuerdo que pensaba en cuanto me indignaba el gusto por la cacer\u00eda, de los dem\u00e1s pobladores, lastimando nuestra hermosa fauna.\u00a0 Ya estando cerca a mi&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/labdeletras.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/short_story\/1827","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/labdeletras.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/short_story"}],"about":[{"href":"https:\/\/labdeletras.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/types\/short_story"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/labdeletras.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1827"}],"wp:term":[{"taxonomy":"contest_year","embeddable":true,"href":"https:\/\/labdeletras.com\/en\/wp-json\/wp\/v2\/contest_year?post=1827"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}