{"id":1834,"date":"2025-05-03T00:05:20","date_gmt":"2025-05-03T00:05:20","guid":{"rendered":"https:\/\/labdeletras.com\/?post_type=short_story&#038;p=1834"},"modified":"2025-05-22T22:00:23","modified_gmt":"2025-05-22T22:00:23","slug":"misterio-en-el-campo","status":"publish","type":"short_story","link":"https:\/\/labdeletras.com\/en\/short-stories\/misterio-en-el-campo\/","title":{"rendered":"Misterio en el campo"},"content":{"rendered":"<p>En un lejano pueblo en las afueras de Colombia, Don Ernesto, un campesino muy noble y simp\u00e1tico, se dirig\u00eda hacia su casa. Era un domingo, casi las 7:00pm y este campesino llevaba las provisiones&nbsp; necesarias para el sustento de un mes debido a que grupos armados hab\u00edan sido vistos cerca del pueblo y Don Ernesto no pod\u00eda darse el lujo de arriesgar a su familia ya que eran muy pobres, por lo que ser\u00edan muy vulnerables&nbsp; ante un ataque guerrillero.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En la casa de Don Ernesto do\u00f1a Amelia su esposa y su nieto Alejandro lo esperaban con ansias, ya que Ernesto sale muy temprano en las ma\u00f1anas y la mayor\u00eda de las veces apenas y les dice buenos d\u00edas,&nbsp; do\u00f1a Amelia preparaba&nbsp; la cena y le dijo a su nieto&nbsp;&nbsp; \u201cAlejo prepara la mesa que tu abuelo no tarda en llegar\u201d, Alejo se apresur\u00f3 a preparar la mesa ya que no quer\u00eda enfadar a su abuela, pues desde que ten\u00eda&nbsp; 4 a\u00f1os vive con sus abuelos quienes le dieron una infancia muy agradable, desafortunadamente los padres de Alejo fallecieron en un atentado contra el pueblo por parte de un grupo armado. Alejandro era consciente de por qu\u00e9 sus padres no estaban con \u00e9l, pero no le importaba debido a sus maravillosos abuelos, por esta raz\u00f3n Ernesto siempre sale&nbsp; a mercar y a trabajar solo pues no quiere poner en peligro a su nieto y que le pase lo mismo que a sus padres.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ernesto ya se encontraba cerca de su casa aproximadamente a unos 15 minutos cuando de repente algo llamo su atenci\u00f3n, un grito de auxilio que ven\u00eda de una casa cercana perturbo la paz de aquella noche. Don Ernesto no se lo pens\u00f3 dos veces y desenfundando su machete se dirigi\u00f3 tan r\u00e1pido como pudo a aquella casa, pero al entrar lo que vio lo dejo paralizado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ya eran las 10:00 pm y Ernesto no llegaba a casa, la preocupaci\u00f3n de Amelia, era dif\u00edcil ocultar pues su marido jam\u00e1s hab\u00eda llegado tan tarde un domingo ya que al d\u00eda siguiente deb\u00eda trabajar desde temprano, Alejandro por su parte trataba de buscar una raz\u00f3n l\u00f3gica de porque su abuelo a\u00fan no llegaba y se negaba a pensar que algo le hab\u00eda sucedido, aunque en el fondo sabia que as\u00ed era. Amelia no pudo soportarlo m\u00e1s y llamo a una vecina quien acudi\u00f3 tan r\u00e1pido como pudo para cuidar a alejo mientras ella sal\u00eda a buscar a su esposo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Amelia con un nudo en el est\u00f3mago, sali\u00f3 a las calles oscuras preguntando a cada Persona que encontraba y buscando en los lugares donde Ernesto sol\u00eda frecuentar, pero desafortunadamente la respuesta era la misma, absolutamente nadie sabia del paradero de Ernesto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Llegaron las 2 am y Amelia&nbsp; con una expresi\u00f3n de cansancio y tristeza llego a casa sin noticia alguna, Alejandro estaba desconcertado pues la situaci\u00f3n era absurda su abuelo nunca hubiera hecho eso, no dejaba de pensar en el destino que corrieron sus padres. Do\u00f1a Teresa se quedo esa noche acompa\u00f1\u00e1ndolos pues su marido estaba de viaje y no quer\u00eda dejarlos solos en aquel momento de duda, Amelia exhausta trataba de tomar el control pero en su mirada se pod\u00eda apreciar el profundo miedo que sent\u00eda.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Amelia, aunque intentaba mantenerse firme, no pod\u00eda ocultar el temblor en sus manos mientras preparaba un caf\u00e9 amargo. Do\u00f1a Teresa, con una mirada sombr\u00eda, insisti\u00f3 en acompa\u00f1arla a buscar a Ernesto, llevando consigo un rosario bendecido y unas ramas de ruda, &#8220;por si acaso&#8221;, murmur\u00f3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Llegaron las 3 am, mientras la luna descend\u00eda de su punto m\u00e1s alto la familia de don Ernesto permanec\u00eda despierta sin poder pegar un ojo tras la desaparici\u00f3n de su querido familiar. De repente, un golpe seco en la puerta los sobresalt\u00f3. Amelia y Teresa se miraron con alivio pensando en que Ernesto volvi\u00f3, entonces Alejandro se apresur\u00f3 a abrir la puerta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no era Don Ernesto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Una figura de ojos brillantes y penetrantes que parec\u00edan no reflejar sentimiento alguno, era alargada de rostro huesudo y en sus manos no hab\u00eda provisiones sino unas extra\u00f1as flores oscuras que nunca hab\u00edan visto en la regi\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El silencio invadi\u00f3 la habitaci\u00f3n. Alejandro sinti\u00f3 un escalofr\u00edo recorrer su espalda al recordar las historias que los ancianos contaban sobre la Madremonte, el esp\u00edritu protector de los bosques.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La figura habl\u00f3 con una voz grave y resonante: &#8220;Busc\u00e1is a un hombre de campo. Se adentr\u00f3 en mis dominios sin el debido respeto. La noche reclama lo que la noche toma.&#8221;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Amelia cay\u00f3 de rodillas, suplicando: &#8220;\u00a1Por favor, esp\u00edritu del monte, devu\u00e9lvanos a mi esposo! Era un buen hombre, solo regresaba a su hogar.&#8221;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La figura permaneci\u00f3 quieta&nbsp; por un momento, sus ojos fijos en el rostro desesperado de Amelia. Luego, extendi\u00f3 una de sus manos huesudas y dej\u00f3 caer una de las flores oscuras en el suelo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Donde esta flor florezca al amanecer, all\u00ed lo encontrar\u00e9is. Pero recordad, el monte no perdona la imprudencia.&#8221;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Con la misma lentitud con la que apareci\u00f3, la figura se desvaneci\u00f3 en la neblina, dejando tras de s\u00ed un silencio a\u00fan m\u00e1s denso y el penetrante olor a tierra h\u00fameda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Amelia, Teresa y Alejandro pasaron la noche pasmados, observando la extra\u00f1a flor oscura. Al primer canto de gallo, un peque\u00f1o brote verde comenz\u00f3 a emerger de sus p\u00e9talos negros. Con una mezcla de temor y esperanza, siguieron la direcci\u00f3n en la que la flor parec\u00eda inclinarse.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los llev\u00f3 hasta un barranco cerca del arroyo, y All\u00ed, encontraron a Don Ernesto, malherido y con la mirada perdida, como si hubiera regresado de un sue\u00f1o profundo. A su lado, marchitas, yac\u00edan las provisiones que llevaba.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Don Ernesto no recordaba c\u00f3mo hab\u00eda llegado all\u00ed. Solo recordaba el grito de auxilio, la oscuridad del bosque y una sensaci\u00f3n de fr\u00edo intenso antes de perder el conocimiento.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque Don Ernesto regres\u00f3, la experiencia dej\u00f3 una marca imborrable en la familia, pues les hab\u00edan dado una segunda oportunidad y no la iban a desaprovechar.<\/p>","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","site-sidebar-layout":"default","site-content-layout":"","ast-site-content-layout":"default","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"disabled","ast-breadcrumbs-content":"","ast-featured-img":"","footer-sml-layout":"","ast-disable-related-posts":"","theme-transparent-header-meta":"","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"set","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-opacity":"","overlay-gradient":""}}},"contest_year":[8],"class_list":["post-1834","short_story","type-short_story","status-publish","hentry","contest_year-8"],"acf":[],"uagb_featured_image_src":{"full":false,"thumbnail":false,"medium":false,"medium_large":false,"large":false,"1536x1536":false,"2048x2048":false,"trp-custom-language-flag":false},"uagb_author_info":{"display_name":"llorenc.m.h@protonmail.com","author_link":"https:\/\/labdeletras.com\/en\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"En un lejano pueblo en las afueras de Colombia, Don Ernesto, un campesino muy noble y simp\u00e1tico, se dirig\u00eda hacia su casa. 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